Guias COVID-19

Cómo gestionar el lugar de trabajo durante la crisis de la COVID-19

CONTROL PARA LA PREVENCION DE LA COVID-19

El principio de causalidad es un principio clásico de la filosofía y la ciencia, que afirma que todo evento tiene una causa y efecto. Las cosas no ocurren de manera aislada, sino que unas están ligadas a otras en un proceso de interacción. 

Es así que, para resolver un problema debemos realizar un análisis de la causa raíz e identificar cuál es el origen o la causa de este y como lo podemos prevenir. Si nuestro negocio tiene un bajo rendimiento en un área determinada, entonces trataremos de averiguar por qué. Si estamos enfermos de la COVID-19, iremos al médico y le pediremos que nos trate y una incapacidad para justificar la ausencia en nuestro centro de trabajo. 

Por lo anterior, mas allá de buscar una solución al problema, debemos asumir un enfoque de prevención para evitar atender los efectos, así mismo, evitar los altos costos sociales que en el caso de la Pandemia por COVID-19, conllevan los problemas sanitarios que estamos enfrentando.

En el marco de esta Pandemia, la falta de control deriva las causas básicas e inmediatas, seguido de los contagios y finalmente tenemos las perdidas. Perdidas de la salud, pérdidas de vidas humanas, pérdidas económicas; todos son costos sociales que los hondureños hemos absorbido.

Al inicio del confinamiento en Honduras a mediados de marzo del 2020, en un esfuerzo para contener la enfermedad, los Organismos Internacionales, las Autoridades Gubernamentales, los Cooperantes y la empresa privada en general a través de sus gremiales y particularmente la Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa (CCIT); así como, empresas y profesionales independientes, nos preparamos y comenzamos a trabajar asumiendo ese enfoque de prevención para evitar los contagios de COVID-19, a fin de contribuir en la protección de la salud y vida de los hondureños y para garantizar la continuidad de las actividades comerciales de las empresas, que a su vez, significa sostener la economía nacional; todo esto, a través de la publicación de documentos guía para el establecimientos de Planes de Bioseguridad en las empresas, herramientas que faciliten este trabajo, diseños curriculares de cursos sobre las normas básicas de bioseguridad dirigidas a diferentes rubros de los sectores productivos, de comercio y servicios. 

Lo que sigue después de capacitarnos sobre las medidas de bioseguridad, que son en definitiva las prácticas que nos ayudarán a prevenir los contagio y el desencadenamiento de los efectos que terminarán en perdidas, es la aplicación de las mismas, en todos los entornos en los cuales nos movemos y con mayor énfasis en los centros de trabajo; para esto, es necesario que sigamos trabajando en conjunto y lograr que las medidas de bioseguridad, pese a la vacunación contra la COVID-19 en el país, puedan ser sostenibles en el tiempo. 

Frente a este escenario, los empresarios tenemos una gran responsabilidad de control para la prevención de la COVID-19; siendo disciplinados, eficientes, estimulando la moral de nuestros trabajadores, mejorando nuestros procesos y apoyándonos en un sistemas para la gestión de las medidas de bioseguridad; que nos permita, no solo implementar y documentar las medidas de bioseguridad en función del riesgo de nuestras operaciones; si no también, verificarnos y demostrar cumplimiento al momento que las autoridades competentes lleguen a evaluarnos en esta materia.

Este es el reto que tenemos los empresarios hondureños, te invito a asumirlo con responsabilidad. Apliquemos las medidas de bioseguridad y verifiquemos nuestro cumplimiento, como control para la prevención de la COVID-19.

Autor: ODALIS MARTINEZ

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